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martes, 21 de diciembre de 2010

"El rostro de la Iglesia está cubierto de polvo"

Esta frase no la digo yo, aunque también lo pienso, sino su Santidad, el Papa Benedicto XVI. Lo dijo ayer durante la celebración del tradicional discurso de Navidad a la Curia vaticana, que por si alguien no lo sabe se trata de los cardenales y demás funcionarios eclesiásticos que conforman el gobierno de la Santa Sede.

Estas palabras las emitió en su discurso en el que repasaba este año 2010, y en el que resaltó por enésima vez la humillación que han supuesto los casos de pederastia por parte de los sacerdotes, llamó a la penitencia a toda la Iglesia, y agradeció la ayuda a las víctimas pidiendo un inmenso esfuerzo para que no vuelva a ocurrir jamás.

Los abusos por parte de sacerdotes conllevan una gravedad sin límites porque ellos representan al mismísimo Jesucristo, son los Ministros del altísimo, y estos sucesos - que hay que recordar que en su mayoría provienen de años atrás - manchan este dignísmo sacramento, enfangan a la Iglesia de Cristo, salpican de sospecha al resto de presbíteros y por supuesto provocan un daño incalculable en las pobres víctimas, a las que en muchas ocasiones ni siquiera se les dió credibilidad, aumentando su dolor si cabe.

El tema de los abusos, ha sido además, un argumento ruin para atacar a la Iglesia, generalizando, como si tuvieran la culpa el Papa, los cardenales, y los demás sacerdotes de lo que ocurre. Un argumento utilizado por la gente de siempre, que espera agazapada a que ocurran desgracias como las ahora citadas para escudar en ellas sus ataques y odios hacia la Santa Iglesia. El Papa ha condenado y pedido perdón por la pederastia y después exigido responsabilidades ¿que más puede hacer? La pederastia es un espantoso pecado de los hombres y la Iglesia está formada por hombres, por tanto estará llena de grandes pecadores, y no sólo de pederastia, me imagino que habrá ladrones e incluso asesinos. Si cuando la Iglesia eran sólo doce personas uno traicionó a Jesucristo y lo entregó a la muerte, ahora que son millones y millones, habrá traidores por doquier.

Lo que no dice absolutamente nadie es que el 87% de los pederastas son homosexuales, y estos datos no me los invento yo, son el resultado de un estudio - y no sólo hay uno al respecto - de la Dra. Judith.A.Reisman, ex profesora de investigación de la American University y testigo en calidad de experta ante la comisión sobre la pornografía del fiscal general de EEUU. Pederastia y homosexualidad, depravaciones muy relacionadas entre sí, depravaciones que ponen de manifiesto la degeneración a la que puede llegar el ser humano. Y que al afectar al ser humano, en consecuencia, desgraciadamente, afecta a la Iglesia y esto es a lo que quiere poner remedio el Papa y todos los católicos.



FDO: Fernando III el Santo