Cuando me pongo a pensar sobre cual es el gran peligro que corre la Iglesia, llego a la conclusión, que ese peligro no son ni mucho menos los ataques que puede recibir - los ha tenido siempre, y siempre los tendrá - sino los propios integrantes de la misma. El lastre de la Iglesia, desgraciadamente son los propios católicos.Si una cosa dicen las santas escrituras que no soporta Dios nuestro señor esa es la tibieza, pues bien, la tibieza es una lacra bastante importante extendida en el seno de la Iglesia, y no sólo de los miembros laicos de la misma sino también de sus propios ministros, sacerdotes, religiosos, obispos...La tibieza, gran peligro, el no involucrarse, la indiferencia ante las cosas de Dios. Al fin y al cabo la tibieza es ir cumpliendo cosillas para ser católico pero sin llegar a comprometerse, acabas haciendo cosas - por ejemplo ir a Misa - por pura superstición, por puro hábito, para acallar la conciencia que te dice: y si es verdad...Acaba siendo un absurdo, un sinsentido, hacer las cosas de Dios por pura "costumbre", una actitud grotesca e irrisoria.
¿Cuántas veces habeís visto a la gente entrar en Misa un domingo y parecían corderos yendo al matadero? Que pena, resulta muy contradictorio. Si yo no tuviera la gracia de ser católico pensaría - al ver a esa gente - que es imposible que se creyeran lo que se supone que creen ¿Cómo van a creer en la Santa Iglesia si no la defienden nunca, de hecho a veces la insultan? ¿Cómo van a creer que el Papa es el vicario de Cristo, cuando no le hacen caso, se meten muchas veces con él - o lo consienten - y ni siquiera se han molestado en leerse nada de lo que diga? ¿Cómo van a creerse que su señor, Jesucristo, está presente en la Eucaristía si la tienen todos los días y sólo van los domingos y de mala gana?
Esta actitud de muchos católicos se agranda al ver a muchos de sus sacerdotes, que parece que tampoco se lo creen, resulta más contradictorio si cabe.Hay que salir de esta relajación, de esta mediocridad, o todo o nada, no se puede ir a medias. Cometeremos errores, pero que nuestra actitud sea de lucha por superarlas. Un católico no puede estar "cómodo", si lo estás, mala señal, hay que luchar continuamente, superarse. La ascética cristiana es un camino duro y arduo, pero un católico como mínimo - para serlo - debería intentar emprenderlo.
¡Vamos! salgamos de la tibieza, no tiene sentido ir a medias, comprometámonos de verdad con Jesucristo, sigámosle hasta el fin del mundo, creo que lo merece. Si lo hiciéramos, este mundo cambiaría.
Fdo: Fernando III el Santo
