Tras un breve parón, debido a la peregrinación que he realizado este fin de semana al castillo de Javier junto con miles de jóvenes, me dirijo a vosotros de nuevo, y quería hacerlo comentando algunas ideas que se me han pasado por la mente en estos tres maravillosos días en Navarra.Recorrer kilómetros y kilómetros andando entre ríos y montañas con tan buena gente, además de generar conversaciones, bromas y demás, dan espacio a reflexionar y pensar en cosas importantes. Mientras recorríamos esos parajes, con destino al castillo de Javier, pensaba en la vida de este Santo, que lo dejó absolutamente todo por Dios, y sobretodo para acercar a Dios a las gentes.
Para los que no conozcáis la vida de este gran hombre os cuento que nació en 1506 en una familia noble, una posición privilegiadísima, lo tenía todo, se fué a París a estudiar, conoció a San Ignacio de Loyola, y decidió dejarlo todo e irse a evangelizar el mundo, llevar gente al cielo. Estuvo en la India, China y Japón dando testimonio de la Fe que se le había dado, hasta que murió en 1552.
Cuando la gente -yo incluido- buscamos una prueba, un milagro de la existencia de Dios, una prueba de que Dios actúa en la vida de los hombres, pensé, que mayor milagro que los Santos, por ejemplo, este en concreto, San Francisco Javier. Qué mayor prueba de la influencia de Dios en los hombres que un hombre que lo tiene todo -que difícil ser generoso teniéndolo todo- se va hasta los confines del mundo; pensar que en esa época ir a japón era como ir a Marte, para evangelizar, para dar a conocer aquello en lo que él creía. Unos idiomas totalmente diferentes, costumbres diferentes, gentes diferentes y por supuesto llenos de peligros, en Japón de hecho empezaron rápidamente a crucificar cristianos.
¿Dios no mueve a los hombres? ¿No ejerce influencia en los hombres? ¿No se manifiesta?
Dejo en vuestras manos el meditar, si queréis esto, a mí me anima mucho pensar en los Santos, en sus vidas, cuando me entran dudas de Fe. Porque ¿qué mayor prueba que dar la vida para llevar a Cristo a las gentes, morir por aquello en lo que crees?