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jueves, 13 de octubre de 2011

" Las prostitutas y los publicanos os precederán en el Reino de los cielos"

El Papa Benedicto XVI realizó un viaje a su Alemania natal hace unos días -viaje exitoso por cierto- en el que dijo, como nos tiene acostumbrados, muchas cosas interesantes. Pero de todas ellas me llamó mucho la atención una comparación que hizo durante su visita en Friburgo, utilizando la frase del Evangelio "las prostitutas y los publicanos os precederán en el Reino de los cielos".  Adaptándola a nuestro tiempo -decía el Papa- sería: Los agnósticos que no encuentran la paz por la cuestión de Dios; los que sufren a causa de sus pecados y tienen deseo de un corazón puro, están más cerca del Reino de Dios que los fieles rutinarios.
Es una crítica que nos afecta a muchísimos católicos, al fiel rutinario, el cual vive una fe comformista, sin ambiciones, estancada, estéril podríamos decir; sin vida. Una fe de mínimos que se basa en el cumplir una serie de pautas: ir a Misa el domingo, intentar ser bueno y no hacer determinadas cosas que la Iglesia dice que son pecado. Dios ocupa en mi vida el tiempo justo y necesario, un poco el domingo y si eso en mi tiempo libre.

El fiel rutinario. Decía Chesterton que el mediocre es aquel que se encuentra delante de lo sublime sin darse cuenta. Así somos los cristianos mediocres, rutinarios. Viviendo nuestra fe al mínimo esfuerzo y entendiendo y reduciendo la religión católica a una serie de normas. En ocasiones -y es muy habitual- ni siquiera entendiéndola como una serie de normas sino como un conjunto de prohibiciones. Vivir así la fe es una porquería, seguir a Jesucristo es mucho más que eso, es mucho más que el no poder hacer una cosa u otra porque sea pecado.

Dios es amor, y la vida ascética de un cristiano es corresponder a ese amor que Dios nos tiene. Hacer las cosas porque estás enamorado de Jesucristo y "quieres" hacerlas, no porque "tengas" que hacerlas. Por tanto ir a Misa, confesarte, tratar bien a los demás o hacer oración pasan de ser deberes a ser deseos. Deseos de crecer más, deseos de amar más, a Dios y a los demás.

Así la fe pasa de ser algo seco y deprimente a ser apasionante e ilusionante, pasa a llenar tu vida como tu jamás habrías pensado, te transforma. Te sabes amado por Dios e intentas -con tus limitaciones- corresponder a ese amor. Optemos por esta vía, despojémonos de la mediocridad, del acomodamiento y lancémonos a la aventura de ser verdaderos cristianos.


Fdo: Fernando III el Santo

jueves, 25 de agosto de 2011

"Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo"

Hemos vivido muy recientemente un acontecimiento histórico de inmensa envergadura, a todos los niveles. Se ha celebrado en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), su Santidad el Papa Benedicto XVI ha venido a España para colmar los corazones de los jóvenes de todo el mundo de la verdad y la unión con Cristo. Verdaderamente ha sido una reunión espectacular, con jóvenes de 140 paises aproximadamente, de todos los confines del orbe, jóvenes que derrochan salud espiritual y que han demostrado al mundo un comportamiento ejemplar, únicamente por el denominador común que los unía: Jesucristo.

No puedo ser imparcial narrando la venida del Santo Padre, sigo emocionado y asombrado por todo lo que he vivido durante esta jornada, es demasiado difícil explicar lo que se siente espiritual y emocionalmente, por eso continuaré sin más.

El Papa ha dado un mensaje de esperanza a los jóvenes, es muy inteligente y sabía cómo transmitírnoslo a la perfección, los jóvenes sostendremos el mundo dentro de poco tiempo, somos los nuevos evangelizadores del siglo XXI, de aquí deben salir los santos del tercer milenio. Ya sea mediante el sacerdocio, la vida religiosa o la vida laica (laica de verdad, no la que difunden los chupatobillos de Sol) daremos a las nuevas generaciones la verdad de la Iglesia, la verdad de Dios. Yo, personalmente, les narraré estos días vividos a mis hijos, cómo me sentí cuando vi al Vicario de Cristo tan cerca, les contaré la aventura que vivimos bajo la tormenta, a la que todos resistimos, porque como dijo Benedicto XVI "sois más fuertes que la lluvia", les contaré lo mucho que adoro al Papa, lo increible que era estar dónde estuvimos y la fuerza espiritual que desencadenó en los jóvenes cristianos de todo el planeta.

Nunca habría deseado tener que hablar de esto, de los innombrables, de las serpientes que se reunen en esa plaza ya tan odiada por todos. Organizaron la llamada "marcha laica" (lo que, como he dicho antes, no dice mucho de su intelecto de rematada izquierda), una marcha más provocativa que reivindicativa, como todo lo que hacen estos indeseables. Pero hay algo que no supieron ni quisieron ver, que Cristo estaba ahí en medio, purulando por esas calles sucias y arañadas por el odio, justo allí, en Sol, con cientos de jóvenes dispuestos a dar la vida por Cristo (dudo que ellos hubiesen dado la vida por Stalin o Mao, ojalá.), jóvenes que tienen claro lo que de verdad es importante en la vida, que no pasan la vida protestando inmerecidamente. Fue grandioso, glorioso, casi celestial el momento en que las respuestas a los insultos fueron oraciones por el perdón de los injustos, y ante una soberbia paliza o intento de ella, los míos, mis hermanos levantaban la cruz y les mostraban a Cristo. Sus caras eran de terror, verdadero pánico, pensarían: ¡no se mueven! ¡no devuelven las collejas! ¡¡no gritan!!, a esta generación católica no se le puede vencer con nada, ninguna parrilla les hará desesperar, ningún fuego les hará arder, si creen de verdad en lo que creen, son inmortales.

Estoy encantado con la visita de Benedicto XVI, con los jóvenes y el comportamiento santo y fraterno que han demostrado, abrumado y feliz al ver tantos jóvenes congregados y unidos por la misma causa. Pido de verdad a Dios que los frutos de estas jornadas enciendan en los jóvenes, como yo, la llama que necesita el mundo para renacer, edificarse en Cristo y que a partir de ahora todos los católicos, pase lo que pase, vivamos firmes en la fe.

GRACIAS AL SANTO PADRE, BENEDICTO XVI POR ILUMINAR A ESTA PRECIOSA JUVENTUD. ¡VIVA EL PAPA!


Fdo: Ricardo Corazón de León

martes, 8 de marzo de 2011

Típica demagogia II

Ojeando esta noticia  http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/08/internacional/1299571973.html me han dado ganas de llorar de la risa; ya está bien de demagogias por favor. En esta noticia se habla de que Su Santidad Benedicto XVI responderá a unas preguntas en la RAI, televisión pública italiana, y anima a la gente a dejar la pregunta que le harían al Papa. En muchísimos casos la gente acude a la demagogia suprema a la que se refería mi colega, Michael Collins, en una entrada anterior, la de la riqueza en la Iglesia.

¿Pero de verdad esos sujetos que escriben esas preguntas y se rasgan las vestiduras  hablando de la riqueza del Papa y del Vaticano saben lo que la Iglesia hace por los más necesitados? ¿Saben lo que hace el Papa en su día a día? ¿ Saben lo que trabaja por la Iglesia con 83 años que tiene? Estos demagogos que quieren ¿qué se subaste la piedad de Miguel Ángel? ¿qué se venda el baldaquino de Bernini? ¡Hay que tener cara!
¿Esa gente sabe por ejemplo como es la habitación del Papa? Pues aquí dejo una foto de su despacho...¡puro lujo eh!
  ¿No se dan cuenta qué todos esos ornamentos que critican son para enriquecer la liturgia, dignificar la Iglesia de Cristo, dar gloria Dios? ¡Qué mas le dará al Papa la riqueza habiendo entregado su vida al servicio de Dios! Estas críticas se hacen desde la ignorancia.

Jesucristo nuestro Señor no instituyó la Iglesia para ayudar a los pobres, no fundó una ONG. La instituyó para estar presente entre nosotros y como medio para llegar a Él, para recibir los sacramentos, para llegar al cielo y llevar gente al mismo. Obviamente, como consecuencia de la Caridad predicada por Cristo como mandamiento esencial, la Iglesia dedica gran parte de su labor y fuerzas a los más necesitados. De hecho muchas órdenes de la Iglesia se dedican casi exclusivamente a eso. Pero si la Iglesia da 50 o 60 ¿ porqué tú le pides que dé 70 u 80? Se devirtuaría su fin principal de dar gloria Dios y administrar los sacramentos.

La gente que dice estas cosas, antes de exigir caridad a la jerarquía de la Iglesia, que ya se encargan de administarla, deberían exigírnosla a los católicos, como yo. Somos nosotros parte de la Iglesia y podemos -por lo menos yo- dar mucho más de lo que damos. Aunque exigir, lo que es exigir, no deberían exigirnos nada.

Fdo: Fernando III el Santo

viernes, 14 de enero de 2011

¡ Santo subito !

¡ Santo subito !, es el grito que entonaron todos los fieles - tuve la suerte de ser testigo de ello - que nos encontrábamos en la majestuosa plaza de San Pedro allá por Abril de 2005. Ese día se celebraba el funeral de uno de los mejores Papas que hemos tenido en nuestra Santa Iglesia, el Papa polaco, Juan Pablo II. Digo de los mejores porque su sucesor en la silla de Pedro, Benedicto XVI va camino también de pasar a la historia como uno de los grandes. Pero no voy a ponerme a hacer comparaciones, no tiene mucho sentido.

Ya es oficial, "hoy, 14 de enero durante la audiencia concedida al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Papa ha autorizado a este dicasterio a promulgar el Decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II". Este acto pone fin al proceso que precede al rito de beatificación. Será beatificado en Roma el próximo 1 de Mayo por su santidad Benedicto XVI.

Karol Wojtyla será elevado a los altares y entrará a formar parte del santoral de la Santa Iglesia Católica. Todo en la vida de este santo hombre fue extraordinario, y después de su muerte no iba a ser menos. Se han catalogado más de 200 supuestos milagros, pero el clave - que debe ser probado científicamente en el proceso - ocurrió tan sólo dos meses después de su muerte. Se trata de una de las beatificaciones más rápidas de la historia, tan sólo seis años, de hecho se saltaron la normativa que impone esperar cinco años tras la muerte para iniciar el proceso, pero el caso lo merecía, lo mismo hicieron con la Madre Teresa. Un hombre con una fama de santidad inconmensurable, todo el mundo quedó extasiado con el paso por el trono de Pedro de este humilde polaco.

Es, en parte, gracias a personas como Juan Pablo II cuando se ve porqué merece la pena luchar para ser un buen católico. Con personas como él te sientes empujado a salir de la mediocridad, ves desde fuera lo atractivo de la santidad,  ves un atisbo de la figura de Jesucristo en una persona "normal".

Que bonita será la imagen de la beatificación, Benedicto XVI, un Papa magnífico y santo, beatificando a "su alma gemela" - como se les consideraba- , beatificando al gran Papa Juan Pablo II.




Fdo: Fernando III el Santo

miércoles, 5 de enero de 2011

"Amarás a tu prójimo como a tí mismo"

El 31 de diciembre estalló una bomba a las puertas de una Iglesia de Alejandría, en Egipto. Murieron 22 personas y hubo 79 heridos, de los cuales 25 de gravedad. La policía egipcia encontró la cabeza del responsable de la explosión, y un pie encima de un tejado en las proximidades. Como siempre, el presunto asesino era un yihadista de Al-Qaida, pretendía dar un aviso a los cristianos en Egipto, porque no saben cómo quitárselos de encima. Somos como una plaga enfermiza que se extiende y a la que nadie ajeno a ella se quiere ni acercar.

Tras el estallido de la bomba, las 1000 personas que acudieron a la Santa Misa se reivindicaron y fueron a la mezquita más próxima, intercambiaron con los musulmanes piedras y palos. Aquí es donde se hacía patente la desesperación de ser católico en estos tiempos. Porque no solo caen piedras desde Al-Qaida, caen desde el gobierno, desde los grupos ateos anticatólicos, desde los medios de información y comunicación, etc. Ahora no somos perseguidos como antes, no vivimos las persecuciones de la Antigua Roma decadente, no son persecuciones tan violentas y ruidosas, las que vivimos actualmente son más silenciosas y disimuladas, como las serpientes, se acercan despacio y sin hacer mucho ruido, pero llega el momento en que te muerden y te inyectan el veneno, que se propaga fácilmente. Son persecuciones un poquito cobardes.

Jesucristo dejó bien claro que uno de los fundamentos de ser católico es amar al prójimo, al amigo y al enemigo, porque con odio solo de destruye; con piedad se construye el mundo. Quedan datos esperanzadores, cada vez hay más católicos en el mundo, Benedicto XVI es un Papa más que sobresaliente, inteligentísimo. empezamos un nuevo año, ¿las cosas seguirán igual que antes? depende de nosotros, pero sobretodo de Dios, que empujará el espíritu de los débiles y conservará la fe de los fuertes. Amén.

Fdo: Ricardo Corazón de león

martes, 21 de diciembre de 2010

"El rostro de la Iglesia está cubierto de polvo"

Esta frase no la digo yo, aunque también lo pienso, sino su Santidad, el Papa Benedicto XVI. Lo dijo ayer durante la celebración del tradicional discurso de Navidad a la Curia vaticana, que por si alguien no lo sabe se trata de los cardenales y demás funcionarios eclesiásticos que conforman el gobierno de la Santa Sede.

Estas palabras las emitió en su discurso en el que repasaba este año 2010, y en el que resaltó por enésima vez la humillación que han supuesto los casos de pederastia por parte de los sacerdotes, llamó a la penitencia a toda la Iglesia, y agradeció la ayuda a las víctimas pidiendo un inmenso esfuerzo para que no vuelva a ocurrir jamás.

Los abusos por parte de sacerdotes conllevan una gravedad sin límites porque ellos representan al mismísimo Jesucristo, son los Ministros del altísimo, y estos sucesos - que hay que recordar que en su mayoría provienen de años atrás - manchan este dignísmo sacramento, enfangan a la Iglesia de Cristo, salpican de sospecha al resto de presbíteros y por supuesto provocan un daño incalculable en las pobres víctimas, a las que en muchas ocasiones ni siquiera se les dió credibilidad, aumentando su dolor si cabe.

El tema de los abusos, ha sido además, un argumento ruin para atacar a la Iglesia, generalizando, como si tuvieran la culpa el Papa, los cardenales, y los demás sacerdotes de lo que ocurre. Un argumento utilizado por la gente de siempre, que espera agazapada a que ocurran desgracias como las ahora citadas para escudar en ellas sus ataques y odios hacia la Santa Iglesia. El Papa ha condenado y pedido perdón por la pederastia y después exigido responsabilidades ¿que más puede hacer? La pederastia es un espantoso pecado de los hombres y la Iglesia está formada por hombres, por tanto estará llena de grandes pecadores, y no sólo de pederastia, me imagino que habrá ladrones e incluso asesinos. Si cuando la Iglesia eran sólo doce personas uno traicionó a Jesucristo y lo entregó a la muerte, ahora que son millones y millones, habrá traidores por doquier.

Lo que no dice absolutamente nadie es que el 87% de los pederastas son homosexuales, y estos datos no me los invento yo, son el resultado de un estudio - y no sólo hay uno al respecto - de la Dra. Judith.A.Reisman, ex profesora de investigación de la American University y testigo en calidad de experta ante la comisión sobre la pornografía del fiscal general de EEUU. Pederastia y homosexualidad, depravaciones muy relacionadas entre sí, depravaciones que ponen de manifiesto la degeneración a la que puede llegar el ser humano. Y que al afectar al ser humano, en consecuencia, desgraciadamente, afecta a la Iglesia y esto es a lo que quiere poner remedio el Papa y todos los católicos.



FDO: Fernando III el Santo

sábado, 11 de diciembre de 2010

"Luz del mundo"


Quería recomendar a todos nuestros lectores, que cada vez son más, la lectura del libro-entrevista "luz del mundo" que ha escrito su Santidad Benedicto XVI en conversación con Peter Seewald. Se trata de un libro muy fácil de leer , ya que está escrito al modo de entrevista, y es muy entretenido ya que aborda cuestiones muy al orden del día, cuestiones polémicas a veces en torno a la Iglesia, el Papa, el cristianismo, etc...


Para los creyentes lo considero fundamental, no puede ser que llamándonos católicos no nos leamos nada de lo que dice el Vicario de Cristo. Para los no creyentes, es muy interesante para entender la postura de la Iglesia en temas diversos y la del Papa, que aparte de ser para los católicos, su líder espiritual, es si se me permite decirlo, uno de los hombres más inteligentes que habitan sobre la faz de la tierra.


Lo dicho, leedlo, os lo recomiendo vivamente, se agotó en una mañana, pero han hecho una segunda impresión. Pensaba que era imposible que se repitiera un Papa tan excepcinal como Juan Pablo II, pero se ve que Dios nos ha obsequiado con otro Pontífice grandioso.
fdo: Fernando III el Santo