Hace ya tiempo que cada vez que se ve venir cualquier tema relacionado con Dios directa o indirectamente salta en muchas personas una hipersensibilidad homosexual irracional, así que pensando en toda esta gente he decidido hablar de este tema tan actual y que así puedan saltar al cuello con alguna razón. Resulta bastante curioso la fuerza y el poder que esta minoría posee en la sociedad, en el blog se han escrito sobre temas muy diversos y polémicos pero la gente salta y se indigna especialmente con el tema de la homosexualidad. En diversas civilizaciones en la historia, la decadencia de éstas, vino a la par de una exaltación de la homosexualidad, así que, mala señal.Estaba mirando estadísticas de población en el INE (Instituto Nacional de Estadística) cuando veo lo siguiente relacionado con este tema: El INE señala que sólo el 1% de la población mantiene relaciones exclusivamente homosexuales mientras que la población que reconoce haber mantenido en alguna ocasión este tipo de relaciones a lo largo de su vida es del 3%, un 3,7% en hombres y un 2,7 % en las mujeres.
Esta estadística me hace reafirmarme mucho mas en mi teoría de las dos ramas de la homosexualidad.
En el primer caso está el homosexual que nace y en el segundo el que se hace, el primero no solo nace con una tendencia sexual desordenada sino que encima al estar socialmente aceptada jamás podrá curarse (señores, que no os engañen, la homosexualidad es una enfermedad*), mientras que los segundos, que son la mayoría, en prácticamente todos los casos tienen tendencias homosexuales a causa de un vicio sexual irresponsable. Por eso hay más hombres que mujeres, ya que solemos ser mas viciosos en estos temas. También está comprobado que el contagio de enfermedades sexuales se incrementa salvajemente en este tipo de relaciones, así como es mas común la ruptura dentro de una unión homosexual, son mucho más inestables.
La conclusión es que la homosexualidad es algo contrario a la Ley natural y a la ley de Dios pero que no debemos odiar, discriminar o tener miedo, sino como bien dice el Catecismo de la Iglesia Católica debemos acogerles con respeto, compasión y delicadeza y evitaremos, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta.
(*)-Richard von Krafft-Ebing, uno de los padres de la psiquiatría moderna y a quien el propio Sigmund Freud reconocía como su autoridad, la consideró incluso una enfermedad degenerativa.
-Freud - que no era un santo precisamente - incluyó la homosexualidad entre las «perversiones» o «aberraciones sexuales».
-Además La OMS siempre la ha considerado una enfermedad hasta que en 1990 por motivos políticos y no médicos la retiró de la “lista” de enfermedades.
-Freud - que no era un santo precisamente - incluyó la homosexualidad entre las «perversiones» o «aberraciones sexuales».
-Además La OMS siempre la ha considerado una enfermedad hasta que en 1990 por motivos políticos y no médicos la retiró de la “lista” de enfermedades.