Empieza un nuevo año, y con ello la labor de los últimos cruzados, un tanto abandonada debido a las fiestas acontecidas estos días. Lo haré con una entrada que carece del matiz espiritual de tantas otras que aquí se han publicado, pero que no por ello carece de interés, porque nos atañe a todos por igual, ya que se trata de la libertad que el "maravilloso" Estado democrático en el que estamos se empeña en retirarnos día a día.
El dos de enero entró en vigor una nueva medida restrictiva de la libertad de las almas que poblamos este país, que desgraciadamente no será la última. Una Ley, que con la excusa del bien común y demás recursos pseudodemocráticos no es otra cosa que otra norma totalitaria. Se trata de la nueva Ley del tabaco. Ya no se puede fumar en ningún sitio público, bares, restaurantes...¿ Por qué ? porque dicen que afecta - el humo - a terceros, lo que es cierto, pero creo que la gente que se mete en un bar de fumadores es mayorcita para saber lo que tiene y quiere hacer. ¿ Qué pasa con toda esa gente que pagó o que pidió préstamos para realizar las obras que obligaba la Ley que en 2005 este mismo gobierno aprobó en la que había que poner zonas de fumadores y demás? Se dejaron el dinero y ahora no sirve de nada, y no nos olvidemos del dinero que perderán porque la gente consumirá menos al no poder fumar. Me parece de una indecencia asquerosa. Una prueba más de como esta casta política que nos domina, lejos de preocuparse de nuestro bienestar, se preocupan más de ganar ellos las próximas elecciones, de mantenerse en el poder.
En la Ley, en el colmo del ridículo, se prohibe en radio, televisión, y demás medios, hacer referencias directas e indirectas al tabaco. ¿Acaso se prohibe hacer referencia al comunismo por ejemplo ? De hecho se habla bien de él en televisión - y creo que se ha costeado unas cuantas vidas- y no pasa nada. En este país hay libertad de expresión para algunas cosas pero para otras se realiza una censura más que comparable a una que yo me sé, con la que se rasgan las vestiduras constantemente.
Fdo: Fernando III el Santo