Cuando quemaban Iglesias yo no había nacido, no es mi problema, ¿acaso esas monjas no habían dado su vida por Dios? A quién importa entonces su sufrimiento.Cuando aprobaron la ley del divorcio no me moví del sofá: “no es tu lucha”, me dije.
Al poco tiempo despenalizaron el aborto, pero yo ya he nacido así que tampoco vamos a discutir por unas cuantas células que no se van a quejar.
Después vino la mayor época de corrupción que se recuerda, los grandes escándalos en los que apresaron a empresarios contrarios al sistema, Ruiz-Mateos, Mario Conde… y el absoluto saqueo de las arcas públicas. Problema de los ricos, yo vivo del PER y la declaración me sale siempre a devolver, así que tampoco valía la pena protestar.
Cuando llegó Zapatero aprobó el matrimonio entre homosexuales, y la adopción de niños por parte de las parejas homosexuales, pero estaba muy ocupado viendo el fútbol como para alzar mi voz.
Poco después implantaron en las aulas la educación para la ciudadanía, pero como mis hijos van a un colegio de Fomento, no creo que sea mi problema el adoctrinamiento al que sean sometidos los niños de instituto. Lo mismo con los crucifijos: Que protesten ellos, tú.
Poco después vino el acoso a la libertad de expresión de los medios contrarios a la ideología de la muerte, no me inmuté, puse la Sexta, que echaban Prison Break, y que se peleen ellos.
Después se privó a los controladores aéreos de todos sus derechos laborales por vía de decreto, obligándoseles a trabajar a punta de pistola, pero no me importó, yo quería irme de puente y me pareció bien.
Y qué bien me pareció la prohibición de la tauromaquia, cómo sufría al ver las pobres carnes abiertas del toro bravo, tanto es así que yo mismo firmé aquella Iniciativa Legislativa Popular.
A principios de 2011 se aprobó una ley que incidía en la esfera privada de las personas de manera, según decían algunos, escandalosa, pero como yo no fumo me pareció bien, es más, agradecí poder ir a todos los bares sin salir oliendo a tabaco.
Cuando fueron a por los cazadores los jaleé, ya está bien de matar animalillos con sus escopetas cargadas de plomo.
Y de esta manera, poco a poco fueron yendo a por todos los colectivos que puedan imaginarse: católicos, familias numerosas, empresarios, trabajadores no afiliados… Gracias a Dios yo no me encontraba en ninguno de esos colectivos, así que para qué gastar fuerzas protestando.
Los medios internacionales dicen que España se ha convertido en una dictadura comunista, ¡qué exagerados!
Oigo que aporrean la puerta, creo que no es el lechero, lástima que ya no quede nadie para protestar por mi.
Fdo: Michael Collins