El pasado día 10 de marzo unos setenta gilipollas entraron en la capilla universitaria de somosaguas, Universidad Complutense de Madrid y se dedicaron a insultar a la Iglesia, y a todo lo que ella representa, se desnudaron en el altar, algunas hicieron alarde de su homosexualidad (perdón, hicieron alarde de su degeneración), zarandearon al sacerdote, etc..Esto ya alcanza comportamientos casi satánicos, una cosa es ser un gamberro y hacer pintadas insultando a la iglesia, o insultar a católicos -como me ha ocurrido a mí en la Autónoma- pero meterse en la capilla y realizar estos actos, eso ya es algo intolerable. Estos miserables, si las cosas funcionaran como deben, tendrían que estar detenidos, y a la puta cárcel, porque además hay fotos, se sabe quienes son.
El odio a la Iglesia que se palpó en los años anteriores a la guerra civil y durante la misma, está poco a poco despertando de forma parecida a como lo hizo entonces, por medio de la propaganda. Gran parte de la responsabilidad de esta crispación que se respira en España es culpa de "la sexta", "El país", "Público", en fin, toda esa tropa de titiriteros pseudoprogres, que encima luego van de tolerantes y fardan de respetar la libertad de pensamiento, la demnocracia, etc...Están sembrando el odio en la gente, insulto tras insulto, ofensa tras ofensa, mentira tras mentira, pero no sólo ellos, mienbros del gobierno y demás diputados lo permiten y en ocasiones lo animan. Que tengan cuidado, de verdad, que de realizar actos como este a quemar Iglesias no hay tanta distancia.
Debido a que soy católico, estos actos de verdad me llegan al alma, me hieren en lo más profundo de mi ser, porque ahí está Dios, la razón de mi existencia, y estos canallas, se mofan, se burlan, al igual que se burlaban de mi Señor cuando iba con la cruz a cuestas. Por eso, siento haber proferido insultos, pero espero lo comprendáis.
Soluciones, desagraviar, rezar por esta gentuza, defender a la Iglesia cuando se dé la ocasión, y con el ejemplo demostrar a esta gente que ser católico es maravilloso, porque lo que pasa es que son unos pobres ignorantes, sino no harían estas cosas.
Fdo: Fernando III el Santo