lunes, 28 de febrero de 2011

Requiescat in pace

El pasado 21 de febrero nos decía adiós Bernard Nathanson y no quería dejar pasar esta ocasión para darle su merecido reconocimiento o para si no le conocéis, esta situación cambie. Bernard Nathanson nació en 1926 en Nueva York, se graduó en medicina en 1949, y se especializó en la ginecologia. Fue considerado el  "rey del aborto" - ¡realizó más de 70.000 abortos! - y fundó una asociación para la revocación de la leyes en contra del aborto. Lucho por impulsar el aborto libre y legal mientras criticaba con fuerza a los movimientos provida.

Pensaréis ¿qué está diciendo Fernando III, no era católico? Pues resulta que en 1970 este asesino, al irse desarrollando la tecnología, observó, gracias a los monitores electrónicos y la tecnología de ultrasonido, que lo que estaba haciendo era una burrada, se quedo espantado. A partir de entonces se convirtió en un defensor de la vida y luchó contra el genocidio silencioso del aborto, dedicándole todas sus fuerzas. Nada más percatarse de la atrocidad que había estado realizando, escribió un artículo en una famosa revista médica y entre otras cosas dijo "el aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad es el más craso tipo de evasión moral". Al cambiar de postura recibió, él y su familia, múltiples amenazas de muerte.

En 1994 se convirtió al catolicismo y en 1996 fué bautizado en la catedral de San Patricio, en Nueva York. El ejemplo de este gran hombre te muestra que ninguna situación está perdida, un hombre que mataba 15 niños al día en el seno de sus madres se transforma en un defensor de esos niños no nacidos y entrega practicamente su vida en defenderles. Un hombre que estaba perdido, que se dedicaba y ganaba dinero gracias al aborto, uno de los crímenes más aterradores que existen; matar a un ser humano cuando más indefenso es, quitándole la vida en el vientre de su madre....ese hombre, rectificó, se arrepintió y exculpó sus penas luchando contra lo que había defendido.

Requiescat in pace Bernard, Dios te tenga en Su gloria.

fdo: Fernando III el Santo

domingo, 27 de febrero de 2011

Típica demagogia

Es habitual oir en los circulos de lo que se viene en llamar "Iglesia Obrera"  sandeces del calibre de "Jesucristo era el primer comunista, tronco…", o que “la Iglesia es hipócrita pues mientras predica la caridad para con el tercer mundo vive en el lujo”.

Respecto a la patochada de que Jesucristo era el primer comunista, revolucionario, socialista o el encasillamiento ideológico de turno, bastará destacar que nuestro Señor Jesucristo fue el principal defensor de la libertad y mensajero del Amor de Dios y del Reino de los Cielos, categorías éstas en absoluta contraposición con la falacia marxista.

Pero sin duda alguna el tópico más oído en las sobremesas burguesas es el que se refiere a la hipocresía de la Iglesia por eso que ya hemos comentado de vivir en el lujo.

En primer lugar afirmamos que la misión de la Iglesia, el motivo para el cual Cristo la fundó no es luchar contra la pobreza, sino dar Gloria a Dios, y todo el “lujo” que existe en la Iglesia está destinado no a la comodidad de los sacerdotes, sino a la mayor Gloria de Dios, como las piedras preciosas de los cálices o las obras de arte de los templos.

De todos modos no existe institución que haga más en la tierra por los pobres que la Iglesia Católica a través de su increíble retícula a escala mundial, por ejemplo solamente en España alrededor de un millón de personas son asistidas por Cáritas.

Por último, y para mayor abundamiento, en España, el salario de los sacerdotes se encuentra por debajo del Salario Mínimo interprofesional, y los obispos, cabezas de la Iglesia, se incluyen en el colectivo conocido como “mileuristas”.


fdo: Michael Collins

sábado, 26 de febrero de 2011

Ni liberalismo ni comunismo

Con respecto al problema económico, la Iglesia  considera que “ni el mercado libre o concurrencia de los competidores, ni mucho menos la dictadura economica, pueden regir la economia, sino la justicia social y la caridad social“. (QA 88).

 Gregorio XVI escribió en Mirari Vos, que “de esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín”

Pio IX en syllabus condenaba el liberalismo en estos términos: “El Romano Pontífice ni puede ni debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la moderna civilización”
En lo que al comunismo concierne, Pio XI publica en 1937 Divini Redemptoris, en ella afirma: “Frente a esta amenaza, la Iglesia católica no podía callar y no calló. No calló, sobre todo, esta Sede Apostólica, que sabe cómo su misión especialísima es la defensa de la verdad y de la justicia y de todos aquellos bienes eternos que el comunismo ateo desconoce y combate”

La  Iglesia condena el capitalismo y el socialismo por ser ambas corrientes dos vulgares formas de hemiplejia moral, que desprecian la Verdad y centran la atención en un punto relevante de interés social, absolutizándolo por encima de las personas, de las almas.



Fdo: Michael Collins